“El latido que nos une” reúne a cuatro artistas
hondureños cuyas búsquedas estéticas transitan
caminos distintos: lo figurativo, lo abstracto, lo
gestual y lo simbólico. Sin embargo, más allá de
las diferencias formales, todos comparten un
ritmo interno que se reconoce. Nace de la infancia,
la raíz y la tierra; del clima que moldea la mirada.
Cada obra late desde la experiencia individual,
pero en conjunto forman un pulso común: una
energía que no pretende uniformar, sino mostrar
cómo identidades diversas pueden dialogar sin
perder su singularidad. Una exposición para
mirar, pero sobre todo, para sentir.